miércoles, 18 de diciembre de 2013

sin azar

Comenzar desde la negación de algún atributo es bastante complejo, incluso se produce un desorden para la lógica o alteraciones desde la intención del lenguaje, pensaba explicarte el daño que me produces, pero no encontré forma alguna. En  el plano del pensamiento podemos divagar resolviendo conflictos hipotéticos y/o reales, sin embargo, cuando se trata de ti únicamente existen categorías y conceptos que se articulan con preposiciones que construyen un panorama desalentador. Bajo esta situación prefiero mantenerme en silencio, jugando con el absurdo de una existencia maniatada entre eternas bufandas de invierno.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Leáse dolor de jirafa

Traté de comprender lo que me pasaba, cada instante en ese lugar me produce repulsión, los colores, el olor a humedad campante e intenso en la tierra previamente seca me hace recordar la infancia. "Si ella estuviera acá", pienso mientras paso la tarde con apatía e ironía. Luego de unos minutos no vacilo en racionalizar los procesos mentales y comprendo que no existe "ella", se trata simplemente de una serie de ideas construidas a partir de fragmentos sin éxito de experiencias pasadas. Divago, sin duda algunos días son iguales a otros, incluso me atrevería a afirmar que la gran mayoría cumple con aquél patrón de monotonía, al tener en cuenta aquella variable con un grado de certeza puedo predecir el desenlace de esta reflexión en parte racional, pero con tintes propios de las emociones que me aquejan. Boto el cigarrillo, levantándome del tronco bajo el nogal miro la implacable vista del Aconcagua como juguetea con los rojizos colores de la tarde; para no prolongar los delirios fugases sobre estética camino al auto, suficiente tiempo tuve para dar rienda suelta a la destrucción de la consciencia por medio de la hez de un ideario embelesado por conformismo de un hombre escolarizado a golpes.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Camino

 Camino rutinario por Santiago, 18:30 PM, mirando como avanzan mis pies por el cemento quizás buscando, quizás manteniendo el ritmo de un cerebro adormecido, tal vez evitando: ¡pum! golpe despertador, una horda de morbosos fósiles maquillados para lo que sea tuvieron su tarde de fortuna, valió el esfuerzo de su enfermera colorear el cabello para esta situación. Frente a tan curiosos sujetos pienso que no fue en vano salir a dar vueltas por la manzana.
Había vidrios, objetos plásticos que no se encuentran allí por casualidad, bomberos no específicamente haciendo un show para niños curiosos de escuelas vulnerables: suficiente sangre para alimentar el morbo de los navegantes de la red y los miserables medios de comunicación. Todo tenía lógica, existía un factor o variable que atraía a toda esta gente, no precisamente una invitación para reunirse en el mismo lugar. Todos ellos atraídos para presenciar cómo retiran un cuerpo, saber si aún respira o si se encuentra completo, mejor si comienza el proceso de culpas o antecedentes de la víctima.
Si no tienen respuestas será el motivo de conversación para la noche.

Los ancianos siguen aglomerados, especulando las causales del accidente, algunos culpando otros librando de culpas. Todos participan del banquete otorgado por el anfitrión, a quien veo retirarse inmóvil con ojos cristalinos, desplazado y alejado de sus espectadores. Se va dormido para despertar quién sabe dónde, está claro que no será observado por centenares de ojos esperando algo que alimente sus vacías existencias, mientras me retiro pensando por qué motivo en aquel momento (por alguna casualidad) no estaban mirando la t.v.   

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La Mirada



Las hojas se confunden como pequeños cristales entre sus manos, aparecen imágenes blancas- luminosas cada vez que cierra los ojos. Piensa que la mañana se encuentra demasiado pesada, por lo que sus ojos están lentos y la mente cansada. Decidido, sugiere un cambio, abrazarse a la seguridad, patética huida previamente sometida  a una serie de pruebas, reduciendo naturalmente espacios para lo inesperado. “Tanta dependencia a lo palpable”, exclama inhalando el frío mañanero, avanzando a paso lento por la cuneta serpenteada por sombras sin rostro.

La miraba en silencio, imaginaba hablar con ella, pero sigue siendo más seguro callar. Su pelo caía sobre sus hombros  a 40 cm. de él, podía sentir su olor cada vez que el viento se colaba por el espacio entre abierto de la ventana, se producía un aroma único, una suave mezcla entre olor costero y la piel de la joven. Ella no percibe su mirada, si lo hiciera no dudaría en ignorar la atención sin daños o consecuencias. Debido a la distancia y la falta de encuentros profundos, imagina que no le molestará fijar su atención en todos sus movimientos, cuando se encuentran por el café o desplazándose por las escaleras; en algunas ocasiones le ha visto custodiando desde la altura, unos 5 o 6 pisos de distancia.



martes, 12 de noviembre de 2013

Las cortinas

Pensaba, imaginaba que llegaría algún día a visitarlo. Estaba seguro que pronto las cosas iban a cambiar, los colores se tornarían intensos en el comedor, las cortinas viejas y apolilladas dilatarían el verde sombreado haciéndolo viajar por el oscuro mar de los recuerdos. Sí, aquella casa y los días bajo el nogal, los pasos lentos en caminos de tierra o las sorpresas de los atardeceres de verano revivirían en una danza para él.
Si todo se redujera al plano de los pensamientos, existiría orden, un sistema infalible para remediar los daños ocasionados por las vicisitudes inflexibles de la vida. Sin embargo, sigue inmóvil, expectante de los espirales de la taza de café y el humo que se disuelve, la rigidez de su espalda acrecienta la imagen decadente, a ratos oscura. Sus piernas se arquean sistemáticamente, la punta de su pie derecho presiona el piso con la fuerza en expansión de un resorte tenso, lo que no le permite dejarlo en estado de reposo.
Debe apresurarse, comenzar con este nuevo día, fuma, piensa en todo lo predecible que ocurrirá hoy; llamadas, acuerdos, noticias y las hojas que podrá leer. Sonríe con una mueca diminuta mientras se limpia los ojos, signo que ya es momento de ir a la ducha, es la hora exacta, ningún minuto más, 7: 13 a.m.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Generación sin Padres

Creíamos firmemente en nuestros ideales, crisol de esperanza y sueños. Nuestros padres con el sudor del atardecer desaparecían en las canchas de tierra, entonando cánticos los domingos, entre latas y vino tinto. Crecimos solos, una generación extirpada, una generación maternizada con aditivos y suplementos alimenticios subsidiados, somos la generación enferma que con fiebre veía reír a un irónico Don Francisco. Han pasado años, con temor nos aproximamos a crecer, a descubrir una identidad, a encontrar sin miedos bellezas en las aguas del mar o en lo puro de los bosques, sin embargo tememos al ridículo, al ser incomprendidos. Quizás por mucho tiempo tuvieron que asentir cuando especulábamos o teorizábamos sobre los comportamientos sociales, necesitábamos de su voz protectora sobria y virtuosa.


De pronto ya estoy caminando, sintiendo el aire en los pulmones, el oxígeno en mi cerebro y mi mente procesa rápidamente lo que está apareciendo frente a mí: son millones de estímulos que se sobreponen, unos por sobre otros, colores desfigurados/deformados por la plasticidad de la ciudad, el asfalto los hace más áspero, por lo que digerirlos muchas veces provoca un pequeño dolor en la garganta. Cuando llega el crepúsculo, mojo mi cara lentamente, sintiendo como las gotas se funden en mi rostro, se desliza suavemente en un baile centenario, confundiéndose la pureza con la irritación de mis ojos al penetrar el indomable astro de fuego. Si las explicaciones fuesen suficientes no me importaría, no basta la retórica, es incapaz de construir cimientos sólidos en el mar, ni tampoco convencerme por un instante de que son otros lo que deben vivir por nosotros. 

viernes, 18 de octubre de 2013

Humo

Días preguntando cómo acabará esto. He tratado de todas las maneras refugiarme en algún lugar, lamentablemente todo sigue igual. El sol no trae nada nuevo, sigue quemando desde el mismo lugar y me aburro de dar vueltas tratando de salir, asfixiarme del aire con sabor a sangre seca.
Algunos días siento que mis ojos pesan densa-mente, la grasa de la piel huele más fuerte. No noto diferencia entre la rutina y los momentos de placer, si lo intentara serían meras descripciones perceptivas, forzadas o malintencionadas por una subjetividad ideologizada. No escucho mi nombre habitualmente, salvo cunado dialogo ensimismado por las culpas.
Añoro por las tardes que llegue el día lunes en que veo el bufón entonar melodías versátiles que me trasladan a la vegetación indomable, sin la mano áspera de la colonización.   Ahora nadie dice nada, la furia se mantiene alerta entre las mesas de barniz, la gente camina, relatan episodios editados en sus celulares, las máquinas traga-monedas suenan en el carnaval de la desesperación enlutada del capitalismo, sigue todo  igual. Son el comercio y la sombra, pienso mientras fumo en el recreo de la jornada (lloro sigilosamente).

miércoles, 9 de octubre de 2013

TOMO EL AIRE


Tomo el aire ¿Cómo lo sientes?
Se parece más a un paseo por las tinieblas de la tos enferma,
¿Virus o hambre de seguridad social?
Ganas de vivir, respondo con mi cabeza sustentada en las rodillas.
 Necesito ahora del silencio,
 cuando tomaba vuelo y fumaba en los balcones  grises.
Sincero y decidido dentro de los vaivenes propios de una decisión oscura,
Me levanto para recorrer las estructuras sólidas,
 removidas por la conciencia emancipadora que abofetea mi rostro en este momento.
Un asco angustioso me provocó aquella imagen de yeso,
 Tal vez es mi fiebre enferma y trasnochada,  me dejó perdido en sábanas deshidratas.
Pude ser algo impropio y cobarde mientras tosía en los vagones del metro.
¿Todo está bien? pregunté entre los colores de la indecisión,
Quizás fui demasiado terco...
Debe ser el otoño extraño, me convenzo en sólo un par de segundos.

sábado, 5 de octubre de 2013

En La Cocina

EN LA COCINA
Estaba dando vueltas en un espiral de alambre con espinas sintiendo cómo atraviesan sus órganos aquellos morados y filosos mecanismos de protección. Queriéndole recordar por un instante que estaba vivo se incrustan minuciosamente en pulmones, intestino y corazón; ensangrentaban aquellas dagas el espiral maldito, diluyendo la sangre por las ranuras de la infinita perfección matemática del universo.
Sus pensamientos de inmediato comenzaron a trabajar trayendo los recuerdos de todas partes de su estructura mental, eventos reales o reprimidos…volaban los recuerdos de una ciudad fría e insípida a manera de pasajes fotográficos recortados en revistas secas perdidas en canastos de mimbre gastado con ropa húmeda.
Las disculpas constantes por los daños causados de cuando era un infante mirando las piernas cubiertas con enaguas de su abuela; otros recuerdos más recientes y complejos, como el frío de un hogar destruido por la falta de amor, aquella era la espina en su corazón que dilataba sus pupilas con colores de anilina, lo que no lo deja aún dormir por la noches ni disfrutar los sabores de las frutas.
Piensa y observa en este momento los fracasos de la vida, comprende que están cubiertos en un humo circular, engranaje esencial de la conciencia de eterno retorno que se hace presente en los momentos previos de la muerte, nada sobre natural, solamente es el terror sarcástico y cruel de una realidad configurada por nuestra sabia naturaleza indómita.

Su único consuelo en este momento recae en comprender que en los abismos de la muerte no existen clases sociales,  se instala simplemente como si fuese una cocina con la llave del gas abierta esperando a un Prometeo en pijamas que termine su cigarrillo, dé un sorbo más del café y se ponga su careta para el trabajo, todo está listo para falsamente poder sonreír o morir.

viernes, 4 de octubre de 2013

comienzo

Creo que me he resistido sistemáticamente a ser parte de algún sistema virtual perverso, justificando mis acciones en la teoría que aquellos mecanismos esconden sus verdaderas intensiones por medio de excusas valóricas, morales o sociales como lo son las redes en general. Sin embargo, al merodear por distintos rincones literarios he pensado que ésto no está del todo mal, escribir en la red desde el placer del anonimato me recuerda aquellos días/noches de adolescencia cuando se podía soltar una botella al mar con poemas sin sentido y sin deseos de ser leídos. Por lo mismo me decido dar comienzo a un "nuevo" formato de revista sustentado en el aire o los vientos de esta apestosa y mal-intencionada globalización.
Anoche, cuando decidí que iba a dar origen a este espacio, pensaba qué clase de plataforma sería este blog, me preguntaba si sería en lenguaje literario/poético o desde una dimensión más pedagógica para darle más coherencia a mi vida; definitivamente me dí cuenta que estas disyuntivas correspondían únicamente a asuntos meramente accidentales y sin importancia. Desde hoy buscaré abrir espacios para la expresión libre, una sana construcción simbólica para derrotar los aparatos ideológicos que intentan sucumbir nuestra mente con agonía y desesperanza por medios de ferias, carnavales, exposiciones de rutinas asfixiantes o muestras vulgares que alienan a mi gente con proyecciones irreales de identidades que ofrece la t.v.