viernes, 18 de octubre de 2013

Humo

Días preguntando cómo acabará esto. He tratado de todas las maneras refugiarme en algún lugar, lamentablemente todo sigue igual. El sol no trae nada nuevo, sigue quemando desde el mismo lugar y me aburro de dar vueltas tratando de salir, asfixiarme del aire con sabor a sangre seca.
Algunos días siento que mis ojos pesan densa-mente, la grasa de la piel huele más fuerte. No noto diferencia entre la rutina y los momentos de placer, si lo intentara serían meras descripciones perceptivas, forzadas o malintencionadas por una subjetividad ideologizada. No escucho mi nombre habitualmente, salvo cunado dialogo ensimismado por las culpas.
Añoro por las tardes que llegue el día lunes en que veo el bufón entonar melodías versátiles que me trasladan a la vegetación indomable, sin la mano áspera de la colonización.   Ahora nadie dice nada, la furia se mantiene alerta entre las mesas de barniz, la gente camina, relatan episodios editados en sus celulares, las máquinas traga-monedas suenan en el carnaval de la desesperación enlutada del capitalismo, sigue todo  igual. Son el comercio y la sombra, pienso mientras fumo en el recreo de la jornada (lloro sigilosamente).

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