Habrá ejercido en mí algún poder hegemónico que hace del inconformismo una constante que atormenta las noches; la televisión habrá asomado su cola haciendo que mis sueños armen maquetas, escenografías y títeres con miradas románticas al atardecer a través de suspiros que saben a lavanda. Habré sido víctima de una adolescencia patológica que resurge a partir de soluciones inviables, caminos inconexos o truncados por la ceguera.
Ante tales cuestionamientos no queda más remedio que sudar por las noches.
domingo, 9 de febrero de 2014
sábado, 8 de febrero de 2014
Decisión
Me retiro avergonzado y humillado, con palpitares anormales y las pupilas furiosas, dilatadas. Los párpados son proyecciones de conflictos internos sin resolver, gastados, morados y flácidos. La piel cuelga de mis mejillas arrastrando 30 primaveras o inviernos sin nada de que vanagloriarme. El sudor en mis manos se repite al igual que la ansiedad con la que cuando era niño tomaba el control de mi consola, moviendo el cuerpo simulando direcciones de un alter-ego bifurcado por la pantalla.
Aún así creo que estoy en lo cierto, te dejaré tranquila. Alejaré las irracionalidades que me hacían creer que existían posibilidades de obviar una década o una historia.
Aún así creo que estoy en lo cierto, te dejaré tranquila. Alejaré las irracionalidades que me hacían creer que existían posibilidades de obviar una década o una historia.
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