jueves, 29 de mayo de 2014

22:45

Cuando me miraste la última vez los rayos de luces de la ciudad cortaban el frío de la noche, me aproveché cada semáforo para de reojos mirar tus manos, piernas y labios. Te bajaste como todas las noches, sonriendo, luego un semi cálido beso en la mejilla. Al cerrar la puerta una mirada rápida entre tus pelos que se lleva el viento, siempre complaciente con mi evidente estado de desesperación que no resiste otra lectura más que la evidente.
Me debes creer que no te culpo, aunque nunca llegue a decirlo ni plantearlo ambiguamente, prefiero confundirte con la frialdad profesional que dejaré articular con roles extraños que sencillamente surjan de las eventualidades futuras.

domingo, 9 de febrero de 2014

A Medias

Habrá ejercido en mí algún poder hegemónico que hace  del inconformismo una constante que atormenta las noches; la televisión habrá asomado su cola haciendo que mis sueños armen maquetas, escenografías y títeres con miradas románticas al atardecer a través de suspiros que saben a lavanda. Habré sido víctima de una adolescencia patológica que resurge a partir de soluciones inviables, caminos inconexos o truncados por la ceguera.
Ante tales cuestionamientos no queda más remedio que sudar por las noches.

sábado, 8 de febrero de 2014

Decisión

Me retiro avergonzado y humillado, con palpitares anormales y las pupilas furiosas, dilatadas. Los párpados son proyecciones de conflictos internos sin resolver, gastados, morados y flácidos. La piel cuelga de mis mejillas arrastrando 30 primaveras o inviernos sin nada de que vanagloriarme. El sudor en mis manos se repite al igual que la ansiedad con la que cuando era niño tomaba el control de mi consola, moviendo el cuerpo simulando direcciones de un alter-ego bifurcado por la pantalla.
Aún así creo que estoy en lo cierto, te dejaré tranquila. Alejaré las irracionalidades que me hacían creer que existían posibilidades de obviar una década o una historia.  

miércoles, 22 de enero de 2014

Duerme

No he podido cerrar los ojos ningún instante esta noche , los recuerdos e imágenes del día se derriten en fragmentos de plástico por un sol iracundo. En la garganta cabalgatas y punzadas que impiden una necesaria oxigenación...no te culpo por tus miradas dispersas semejantes a gotas de lluvia parapetadas en el parabrisas, debe ser una nueva condición de las actuales generaciones, una especie de poder fáctico que me atormenta y emboba hasta el punto de creer en la miseria.
Mientras tanto, sigo retorcido o perdido en las sábanas tragando saliva a saltos, sintiendo el espesor viajar por la tráquea resistiéndome a pensar en ella. Es una noche más, me convenzo, desviando la atención hacia el ruido del viento y los paltos, ya no tardaré mucho más en poder dormir. 

martes, 14 de enero de 2014

8 minutos

He tratado insistentemente anular todos mis pensamientos volviendo a la adolescencia por ocasiones, viéndome revolotear por los techos con perspicacia a su sombra. Nada ha resultado exitosamente. Tiendo a pensar que los años han echo lo suyo y quizás los intercambios de palabras ya no se sellan con un carácter vinculante; puede ser que las miradas sean parte de un repertorio sensual superficial como probarse un sombrero ante el espejo o una mirada coqueta al son de la noche.
En definitiva, estoy perdiendo confianza vertiginosamente, escapo cerrando los ojos discretamente, al borde de brochazos de insignificancia recuerdo que debo dormir bajo la sublimidad del ejercicio físico. Es mediodía, al amparo de los rayos del sol acecho su boca, mientras fuma veo la perfección de la naturaleza en un contexto de comunión entre la pureza y el delirio instintivo. Podría imaginar un final detallado con imágenes placenteras, fotografías de un idílico plan ejecutado cautelosamente, no tardo muchos segundos en desteñir la proyección; brota la racionalidad a empujones, el peso de la vida se impone surcando probabilidades que me obligan a guardar los cigarros y levantarme del sauce protector.