miércoles, 11 de marzo de 2015

ALGO

Cuando no sabía lo que era el amor, jugaba;

Cuando no sabia lo que era amar, dormía;

Cuando no sabia lo que era sentirse amado, 
salía por las noches a emborracharme y buscar euforia en cualquier mujer que me mirara con ojos atentos.

Cuando no sufría por amor, peleaba por amor;

Cuando me dejaron por amar, comprendí lo que es perder el tiempo.



lunes, 23 de febrero de 2015

RECUERDOS






Le habia dicho la tarde anterior que algunas cosas son difíciles de entender y es mejor no hacer el esfuerzo, eso te protegerá. Cuando haces el intento de entrar a lo profundo de los sentimientos de los otros difícilmente saldrás bien, sólo encontraras oscuras sorpresas que se repliegan por tu piel como serpientes deseosas de infectar tu sangre. Esa fue la última conversación que tuvimos en el parque, se veía asustado o avergonzado, podía suponer que entendía lo que había tratado de decirle con ejemplos prácticos, pero aún así sólo escuchaba y no decía nada. Nos fuimos caminando entre hojas secas y arboles que se camuflan cuando cae la noche.
Ella no lo dejó bien, para nada, quizás jugó con él o bien, nunca comprendió las reglas que establecieron para mantenerse juntos por aquel tiempo, eso suele suceder cuando las interpretaciones se vinculan con proyecciones unilaterales, siempre habrá alguien dañado. Al despedirnos se perdió en la noche dirección a su hogar, por mi parte me fui tranquilo, sabía que hacía lo correcto al apegarlo a la realidad, a la miseria de la existencia donde estadísticamente es más probable sufrir que ser feliz. 

martes, 10 de febrero de 2015

BORRADOR


Tenía que olvidarla como diera lugar. Había oído o leído (ya no existía claridad, ahora todo es confuso) que los recuerdos almacenanados por un periodo no superior al 10% de la edad se podían anular por medio de terapias con psicofármacos. A la 7 noche apoderado por el insomnio lo decidió, buscó artículos en internet, daba lo mismo si eran revistas científicas o la opinión de alguien proveniente de algún país extraño, su única convicción era la necesidad de extirparla de la mente.
Sus rutinas diarias eran similares, cada vez comía menos y los sabores eran poco relevantes y poco motivantes. El cigarro parte importante del devenir, su única compañía. Las personas un simple desfile de extrañas figuras que replican asuntos funcionales; la vida un molde en proceso de destrucción o corroído por la frustración y la vergüenza. La única decisión lógica que ha tomado desde que ella se marchó sin mayores explicaciones es la de haber decido olvidarla, por supuesto olvidarla asistidamente porque su debilidad de espíritu o su extrema sensibilidad no le permitirá  superar este tipo de sentimientos. La vía que le queda son los químicos.
 Impulsado por calmar el dolor dio con el compuesto, mezcla de altas dosis de anti sicóticos y/o benzodiasepinas por 7 días y así esto debería terminar. 3 dosis por dias, mañana, tarde y noche. La última una intravenosa, pero no importaba él ya estaba decidido. Poca importancia le dio a los efectos adversos que encontraba en cada opinión del cibermundo, de qué preocuparse si el objetivo final le podría permitir la paz que algún día tuvo.

Al pasar la primera semana, sentado en el baño, recién afeitado se subió la manga de la camisa y aplica su última dosis. Recostado en la cama cierra los ojos, prende un cigarrillo en la oscuridad de su pieza, se cuela por las cortinas solamente las sombras de los árboles que parecen decir algo. Antes de entregarse a los efectos ve en su celular fotos, recuerdos que saben que desaparecerán el día de mañana; enroscado como un bebé acerca el dispositivo en su pecho. Aprieta los dientes y sabe que está haciendo lo correcto, no existe otra alternativa.