No he podido cerrar los ojos ningún instante esta noche , los recuerdos e imágenes del día se derriten en fragmentos de plástico por un sol iracundo. En la garganta cabalgatas y punzadas que impiden una necesaria oxigenación...no te culpo por tus miradas dispersas semejantes a gotas de lluvia parapetadas en el parabrisas, debe ser una nueva condición de las actuales generaciones, una especie de poder fáctico que me atormenta y emboba hasta el punto de creer en la miseria.
Mientras tanto, sigo retorcido o perdido en las sábanas tragando saliva a saltos, sintiendo el espesor viajar por la tráquea resistiéndome a pensar en ella. Es una noche más, me convenzo, desviando la atención hacia el ruido del viento y los paltos, ya no tardaré mucho más en poder dormir.
miércoles, 22 de enero de 2014
martes, 14 de enero de 2014
8 minutos
He tratado insistentemente anular todos mis pensamientos volviendo a la adolescencia por ocasiones, viéndome revolotear por los techos con perspicacia a su sombra. Nada ha resultado exitosamente. Tiendo a pensar que los años han echo lo suyo y quizás los intercambios de palabras ya no se sellan con un carácter vinculante; puede ser que las miradas sean parte de un repertorio sensual superficial como probarse un sombrero ante el espejo o una mirada coqueta al son de la noche.
En definitiva, estoy perdiendo confianza vertiginosamente, escapo cerrando los ojos discretamente, al borde de brochazos de insignificancia recuerdo que debo dormir bajo la sublimidad del ejercicio físico. Es mediodía, al amparo de los rayos del sol acecho su boca, mientras fuma veo la perfección de la naturaleza en un contexto de comunión entre la pureza y el delirio instintivo. Podría imaginar un final detallado con imágenes placenteras, fotografías de un idílico plan ejecutado cautelosamente, no tardo muchos segundos en desteñir la proyección; brota la racionalidad a empujones, el peso de la vida se impone surcando probabilidades que me obligan a guardar los cigarros y levantarme del sauce protector.
En definitiva, estoy perdiendo confianza vertiginosamente, escapo cerrando los ojos discretamente, al borde de brochazos de insignificancia recuerdo que debo dormir bajo la sublimidad del ejercicio físico. Es mediodía, al amparo de los rayos del sol acecho su boca, mientras fuma veo la perfección de la naturaleza en un contexto de comunión entre la pureza y el delirio instintivo. Podría imaginar un final detallado con imágenes placenteras, fotografías de un idílico plan ejecutado cautelosamente, no tardo muchos segundos en desteñir la proyección; brota la racionalidad a empujones, el peso de la vida se impone surcando probabilidades que me obligan a guardar los cigarros y levantarme del sauce protector.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
sin azar
Comenzar desde la negación de algún atributo es bastante complejo, incluso se produce un desorden para la lógica o alteraciones desde la intención del lenguaje, pensaba explicarte el daño que me produces, pero no encontré forma alguna. En el plano del pensamiento podemos divagar resolviendo conflictos hipotéticos y/o reales, sin embargo, cuando se trata de ti únicamente existen categorías y conceptos que se articulan con preposiciones que construyen un panorama desalentador. Bajo esta situación prefiero mantenerme en silencio, jugando con el absurdo de una existencia maniatada entre eternas bufandas de invierno.
miércoles, 11 de diciembre de 2013
Leáse dolor de jirafa
Traté de comprender lo que me pasaba, cada instante en ese lugar me produce repulsión, los colores, el olor a humedad campante e intenso en la tierra previamente seca me hace recordar la infancia. "Si ella estuviera acá", pienso mientras paso la tarde con apatía e ironía. Luego de unos minutos no vacilo en racionalizar los procesos mentales y comprendo que no existe "ella", se trata simplemente de una serie de ideas construidas a partir de fragmentos sin éxito de experiencias pasadas. Divago, sin duda algunos días son iguales a otros, incluso me atrevería a afirmar que la gran mayoría cumple con aquél patrón de monotonía, al tener en cuenta aquella variable con un grado de certeza puedo predecir el desenlace de esta reflexión en parte racional, pero con tintes propios de las emociones que me aquejan. Boto el cigarrillo, levantándome del tronco bajo el nogal miro la implacable vista del Aconcagua como juguetea con los rojizos colores de la tarde; para no prolongar los delirios fugases sobre estética camino al auto, suficiente tiempo tuve para dar rienda suelta a la destrucción de la consciencia por medio de la hez de un ideario embelesado por conformismo de un hombre escolarizado a golpes.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Camino
Camino rutinario por Santiago, 18:30 PM,
mirando como avanzan mis pies por el cemento quizás buscando, quizás
manteniendo el ritmo de un cerebro adormecido, tal vez evitando: ¡pum! golpe
despertador, una horda de morbosos fósiles maquillados para lo que sea tuvieron
su tarde de fortuna, valió el esfuerzo de su enfermera colorear el cabello para
esta situación. Frente a tan curiosos sujetos pienso que no fue en vano salir a
dar vueltas por la manzana.
Había vidrios, objetos
plásticos que no se encuentran allí por casualidad, bomberos no específicamente
haciendo un show para niños curiosos de escuelas vulnerables: suficiente sangre
para alimentar el morbo de los navegantes de la red y los miserables medios de
comunicación. Todo tenía lógica, existía un factor o variable que atraía a toda
esta gente, no precisamente una invitación para reunirse en el mismo lugar.
Todos ellos atraídos para presenciar cómo retiran un cuerpo, saber si aún
respira o si se encuentra completo, mejor si comienza el proceso de culpas o
antecedentes de la víctima.
Si no tienen
respuestas será el motivo de conversación para la noche.
Los ancianos siguen aglomerados,
especulando las causales del accidente, algunos culpando otros librando de culpas.
Todos participan del banquete otorgado por el anfitrión, a quien veo retirarse
inmóvil con ojos cristalinos, desplazado y alejado de sus espectadores. Se va
dormido para despertar quién sabe dónde, está claro que no será observado por centenares
de ojos esperando algo que alimente sus vacías existencias, mientras me retiro
pensando por qué motivo en aquel momento (por alguna casualidad) no estaban
mirando la t.v.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
La Mirada
Las hojas se confunden como pequeños cristales entre sus
manos, aparecen imágenes blancas- luminosas cada vez que cierra los ojos. Piensa
que la mañana se encuentra demasiado pesada, por lo que sus ojos están lentos y
la mente cansada. Decidido, sugiere un cambio, abrazarse a la seguridad,
patética huida previamente sometida a
una serie de pruebas, reduciendo naturalmente espacios para lo inesperado. “Tanta
dependencia a lo palpable”, exclama inhalando el frío mañanero, avanzando a
paso lento por la cuneta serpenteada por sombras sin rostro.
martes, 12 de noviembre de 2013
Las cortinas
Pensaba, imaginaba que llegaría algún día a visitarlo. Estaba seguro que pronto las cosas iban a cambiar, los colores se tornarían intensos en el comedor, las cortinas viejas y apolilladas dilatarían el verde sombreado haciéndolo viajar por el oscuro mar de los recuerdos. Sí, aquella casa y los días bajo el nogal, los pasos lentos en caminos de tierra o las sorpresas de los atardeceres de verano revivirían en una danza para él.
Si todo se redujera al plano de los pensamientos, existiría orden, un sistema infalible para remediar los daños ocasionados por las vicisitudes inflexibles de la vida. Sin embargo, sigue inmóvil, expectante de los espirales de la taza de café y el humo que se disuelve, la rigidez de su espalda acrecienta la imagen decadente, a ratos oscura. Sus piernas se arquean sistemáticamente, la punta de su pie derecho presiona el piso con la fuerza en expansión de un resorte tenso, lo que no le permite dejarlo en estado de reposo.
Debe apresurarse, comenzar con este nuevo día, fuma, piensa en todo lo predecible que ocurrirá hoy; llamadas, acuerdos, noticias y las hojas que podrá leer. Sonríe con una mueca diminuta mientras se limpia los ojos, signo que ya es momento de ir a la ducha, es la hora exacta, ningún minuto más, 7: 13 a.m.
Si todo se redujera al plano de los pensamientos, existiría orden, un sistema infalible para remediar los daños ocasionados por las vicisitudes inflexibles de la vida. Sin embargo, sigue inmóvil, expectante de los espirales de la taza de café y el humo que se disuelve, la rigidez de su espalda acrecienta la imagen decadente, a ratos oscura. Sus piernas se arquean sistemáticamente, la punta de su pie derecho presiona el piso con la fuerza en expansión de un resorte tenso, lo que no le permite dejarlo en estado de reposo.
Debe apresurarse, comenzar con este nuevo día, fuma, piensa en todo lo predecible que ocurrirá hoy; llamadas, acuerdos, noticias y las hojas que podrá leer. Sonríe con una mueca diminuta mientras se limpia los ojos, signo que ya es momento de ir a la ducha, es la hora exacta, ningún minuto más, 7: 13 a.m.
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